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miércoles, 2 de julio de 2014

Llueve en la parada

Viví durmiendo en una noche sin sueños.
Había pillado de fiesta y borrachera a Morfeo,
y en vez de lamentar el no tener un anhelo imposible,
saqué una copa y canté y grité a pleno pulmón
que quiero una vida convulsa llena de desengaños
de besos furtivos y despertares moribundos.

Quise tener mil camas donde cerrar los ojos,
y dos mil donde volver a abrirlos cada mañana.
Que lo conocido a la larga se hace aburrido,
y es mejor guardarlo en el corazón para volver,
volver a casa bajo un Sol que funde sentimientos
en abrazos y sonrisas y unos "¡¿Pero tú que haces aquí?!"
que arrancan dos carcajadas y un redoble de tambores en el pecho que
dos días más tarde y subido a un avión rumbo aquí y allá
hace que se oprima el corazón y te muerdas el labio con rabia.

Que he amado tanto y a tanta gente que se me hace raro ver
como hay algunos que visten a la mona de seda (y mona se queda)
mientras el resto mira y remira intentando entender (y no).
Así que decidí vestiros a todos de pana y algodón,
que da calorcito y aguanta requetebién la lavadora,
y al final del viaje los haremos trapos pa las ventanas
que no se diga que no aprovechamos lo que la vida nos da.

Total, que viajaré a mil lugares de la mano de quien quiera compañarme
esté aquí o en la otra punta del mundo sentado en su sofá,
que las clases en esta asignatura no son presenciales
y las notas te las pone el puto compañero loco de al lao.

¿Nos vemos en la siguiente parada?

No traigáis paraguas, que no está techada,
y las previsiones dicen que nos vamos a mojar.






viernes, 3 de enero de 2014

Dulce introducción al caos

Bueno, al parecer los años han entrado en pique continuo, y a cada año que pasa le da por superar con creces el listón del anterior, en lo bueno y en lo malo. Lo de los contrastes, que es lo que digo cada año, pero llevado a más y más con el tiempo.

La verdad es que no tengo ganas de resumir este, ni tampoco de contarlo a fondo, que me tiraría aquí varios días. No, no creo que sea necesario enrollarse mucho esta vez, porque creo que todos sabéis ya lo que ha pasado y no hace falta hacer exaltación de lo bueno ni sangre de lo malo.

Sabéis que me he ido a Dundee y que han sido unos meses muy jodidos por varios aspectos, pero que al mismo tiempo me han hecho revalorar (para mejor y para peor), cosas que tenía ya olvidadas: las promesas, las palabras, los abrazos, las miradas, los besos y los amigos. Es increíble cuanto puede cambiar una persona en muy poco tiempo. Sé que quizá no sé me note externamente, pero sí he cambiado mucho. A veces me jode reconocerlo, a veces pienso que ha sido para mejor, a veces no. Yo que sé. En cualquier caso, si tuviera que volver a elegir, volvería a irme, volvería a joderme, volvería a llorar y volvería a cambiar.

Sabéis que antes de eso acabé tercero de carrera en la UAB. Probablemente el mejor año académico de mi vida. Los Catanes, las gilipolleces de madrugada, los partidos de furbo, las bibliotecas, los monopolys, las compras al Mercadona/Alcampo y demás cosas que suenan a poco, pero que con la mejor gente son tan grandes.

Sabéis que me quedé prácticamente sin un verano (ni pisé la playa) simplemente para descubrir si mi vocación era realomente mi vocación. Mes y medio solo en un piso en Barna que se hizo también jodido jodido, aunque claro, mucho más fácil de llevar con el señor Mogan y toda la tropa en el laboratorio. Sí, es mi vocación. Sí mamá: voy a ser científico, voy a ser pobre. Lo siento, tendremos que seguir intentando con el Euromillones.

Sabéis que de un día para otro me perdí y sigo perdido en cuanto qué voy a hacer y a donde voy a ir, pero que no es mi intención quedarme por aquí. Lo siento. Pero yo no olvido ni cambio a la gente, aunque pueda cambiar muchas cosas de mi forma de pensar, sé de donde soy y sé donde quiero volver a por abrazos.

Sabéis que aprendí un poco sobre inglés, un poco sobre básquet, un poco sobre el amor, un poco sobre sobrevivir, un poco sobre aprender a sacarme las castañas del fuego, un poco sobre cuando hay que llorar y cuando hay que olvidar y mucho sobre cuando hay que sonreír y querer.

Oye, también fui a Mundo Caníbal por primera vez. 3 años insistiendo y al final fui. Maldito Raulinho y Joshua, putas risas.

Y el día 31, volviendo por la noche de correr disfrazado de Papá Noel con Raul Pussydestroyer y Mein Fuhrer y su señor progenitor (que yo porque iba callado como una putilla para disimular, pero iba igual o más de jodido que él en la carrera, que corro como un pato mareao), decidí unas cuantas cosas. Unos cuantos propósitos, vaya, de esos que no se cumplen, pero oye, voy a prometerlos y a ver:

1.- Escribir una novela. Joder, tengo dos historias desde hace años en la cabeza. Es puta hora de escribirlas ya, que Cristine me ha picao.

2.- Acabar (empezar ya acabar, vaya) el proyecto Theta. With da faking master Akai Ryu.

3.- Aprender francés. Manque sea un poco. Porque sí, porque quiero.

4.- Encontrar un buen Máster, o algo. E irme. Lejos. With da wind.

5.- Lo típico. Lo del gimnasio. Para que en básquet no me saquen volando al mínimo empujón (ej que me he quedao raquítico).

6.- Perdonar. Querer. Olvidar y recordar. Quedarme con lo bueno y aprender de lo malo.  En resumen: vivir.


Bueno, al final siempre me acabo enrollando. El año fue el que es, y creo que no hace falta tanta pájara.

¿Qué fue para mí 2013?

Bueno, diría que fue una dulce introducción al caos.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Somos

No lo entiendes porque nunca quisiste entender
que se escondía bajo la máscara de marfil de mi cara.
Que no eras esos revolcones que creías darme
bajo la pintura reseca de cuatro paredes mal puestas.

Entre luces consumidas en la ciudad de las sombras,
caminando entre senderos que recorrí de tu mano,
me preguntaba cuantos habrán muerto por tu demencia
aullando tu nombre al vaho ausente de sus labios.

Viento gélido del que congela la piel y el alma
mientras resuena en mi cabeza el eco de las nubes blancas.
Sé que nos han quedo más de mil historias por contar,
pero mis lágrimas son porque me faltó bailar abrazado
y oír bajo las mantas un último "Ey, te quiero".

¿Alguna vez has visto el repicar de las campanas bajo la luz naranja de un sol de amaneceres?
¿Qué le cantas al mar, si sólo lo has oído en caracolas?
¿Qué sabrás tú de lo que soy?

Que no soy sangre roja del pueblo.
No soy sangre azul de reyes.
Soy sangre de oro líquido,
sangre sin sangre,
sangre de Dioses.


domingo, 22 de diciembre de 2013

Noches


Será que soy de regalar poesías escritas a papel y lápiz a las cuatro de la mañana, mientras medio mundo duerme y otro medio bebe hasta quedarse dormido.

Será que soy de conformarme con dos susurros y un abrazo bajo las mantas; de esas miradas que engañarían al diablo -y a tus pies-.

Será que intenté le vendí el reflejo de la luna al sol ya al final el estafado fui yo. No era tan buen negocio al fin y al cabo.

Será que dormir se me antoja aburrido y el no dormir me llena de vacío.

Será que nos han timado a todos, y al final resulta somos dioses de nuestro mundo. Será que no nos damos cuenta y, en vez de atesorarlo, le damos la espalda y volvemos a venderle el reflejo de la luna al sol, mientras el diablo se ríe porque las miradas en el fondo no le importan nada.


Será que se hace de noche otra vez más y toca pasar unas horas aburrido.

Será, será...

jueves, 28 de noviembre de 2013

Al alba


Vamos a bebernos la noche, a trasegarnos la vida, a secar labios y copas hasta que se agrieten y nos echen a patadas del mundo.

Vamos a bailar como si mañana la música fuera a desaparecer del planeta, a gastar suela caminando sin rumbo al son de una melodía que sólo suene en nuestra cabeza.

Vamos a gritar hasta rompernos la garganta, a vaciar los pulmones en medio del frío del invierno, hasta que duelo respirar y nos lloren los ojos de rabia, esfuerzo y cansancio.
Vamos a tumbarnos en medio de la nada, a mirar un cielo de estrellas y preguntarnos quien y por qué las ha tapado.

Vamos a sonreírnos, a pegar frente con frente, a sudarnos la cama y apretarnos la vida. A jugar a que somos todo, jueguetar con el cielo, a prometernos la luna y abrazarnos hasta que salga el sol.



Vamos a levantarnos al alba... al alba... ¿Y si al alba somos dos desconocidos?

Será que se nos hizo corta la noche. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Murmullos

Bueno, bueno, bueno... ¿Ves ese niño de ahí? Lo ves, ¿no?

El que suda y grita en cada entrada que hace como si de eso dependiera su oro olímpico.
El que aprieta los dientes a las dos de la mañana exprimiéndose el cerebro por llegar un poco más allá.
El que clava la mirada en el lienzo como si tuviera miedo a que alguien se lo robara, mientras su mano baila por encima dando formas. Y colores. Y vida. Y todo.
El que corre, aspirando cada bocanada de aire como si fuera la última, desgarrándose los músculos en cada paso como si el mundo se acabara detrás suyo.

Son genios. Todos ellos. Son los putos genios.

No hace falta que los motives con nada, porque ellos pueden con todo, sin importar qué, ni quién ni como, siempre salen adelante. Siempre lo consiguen. Siempre ganan.

Son genios. No hace falta que les digas nada. No hace falta que les felicites. No hace falta que les digas que han hecho un buen trabajo. Eso es para mediocres. Ellos ya saben. Ellos nacieron para esto. Ellos lo harán siempre. Ellos no fallarán.

________________

Es por eso que me pregunto por qué.

¿Por qué si son infalibles muchos acabaron cayendo entre lágrimas, gritos y frustración?

¿Por qué muchos se perdieron en el camino y lo abandonaron para siempre?

¿Por qué entonces hubo muchos otros que me escupieron a la cara?

"No. Lo haré a mi manera"

¿Por qué?

"No. No. ¡No! Soy yo. Soy mi sudor, soy mis ojeras, soy mi mirada, soy mis brazos, soy mis piernas, soy los que me instaron a seguir cuando quise soltar lágrimas gritos y frustración y perderme en el camino, y abandonarlo... para siempre."

"No soy más ni soy menos. No seré lo que tu quieras. No seré lo que esperas de mi. No. No llegaré así. Ni llegaré por méritos de nadie más.

No.

Uñas y dientes. Llegaré con uñas y dientes. Y ojeras. Y sudor. Y lágrimas. Y mil "una y otra vez" hasta que llegue."

¿Por qué?

¿Por qué?

Quizás... quizás porque, después de todo... no eran genios.

Quizás, después de todo... sólo eran ojeras, sudor y bocanadas de aire.

martes, 19 de noviembre de 2013

Die Verwandlung - Kafka

Es muy fácil, ¿verdad?

Lo cierto es que en realidad no lo es tanto. Al menos no para la mayoría. Aunque claro, esa mayoría siempre piensa que sí que lo es. De hecho, muchos piensan que lo han conseguido, cuando en realidad han fracasado de forma estrepitosa.
Nacemos inocentes, pero desde muy jóvenes nos meten esa estúpida idea en la cabeza, muy profundamente, en esas capas del subconsciente a las que es imposible acceder por voluntad propia. El Limbo, que dirían algunos. Ahí, enterrada, olvidada, pero siempre presente.

Esa idea de cambiar y ser mejor. Esa idea de que lo que somos no basta, no es suficiente. Jamás.
Esa idea de que como somos no llegaremos a ningún lado y que hay que transformarse, hay que metamorfosearse en otra cosa. Continuamente. Sin parar, siempre adelante, sin mirar atrás.


¿No suena tan mal, verdad? Al fin y al cabo, si intentas cambiar y fracasas, lo único que pierdes es el tiempo invertido. Y te quedas como estabas. Y ya. Y si no, pues ya lo has conseguido: ya eres "mejor". Ya eres "más".

No parece un trato tan malo al fin y al cabo, ¿verdad?

...

¿O quizá no sea así?

El problema de estos tratos es que siempre vienen con letra pequeña. Esas palabrejas que pocos se leen y que acaban jodiendo el invento siempre.

Esa letra pequeña que dice que para cambiar tienes que sacrificar. Sacrificar algo más que el tiempo (que ya es más que un pago justo. Valoramos poco el tiempo, cuando al final es de lo poco que realmente vale la pena tener). Sacrificar cosas que valen mucho. Sacrificar personas, que valen incluso más que todo el tiempo del mundo. Sacrificarlo todo.

Y entonces ese trato tan bueno ya empieza a ser un trato de mierda, porque al final acabas sacrificándolo todo, absolutamente todo, por tratar de encontrar una versión "mejor" de nosotros mismos. Una versión que ni siquiera existe.


Por tratar de cumplir esas putas expectativas de mierda que te han puesto desde siempre. Por tratar de complacer a tal y a cual, y a esa idea perdida en un Limbo que ni sabemos que existe. Por tratar de ser más que, mejor que y estar por encima de...


Y aún teniendo éxito, es un éxito de mierda. Un éxito que ni nos pertenece ni es algo de lo que estar orgulloso. Un éxito que sólo le vale a nuestro ego, a nuestro orgullo de mierda y a los cuatro gatos de siempre.

¿Cómo coño se puede estar orgulloso de haberlo sacrificado todo por ser algo que no somos?

¿Cómo coño es ese "yo" "mejor" que mi auténtico yo?

¿Cómo coño se puede estar orgulloso de eso?

¿Cómo?

__________________________

Así que con el corazón en la mano, los pies en el suelo y la mirada en el cielo prefiero seguir siendo un poeta de mierda, un imbécil borracho a las 3 de la mañana, un follador pasivo de noche sí y noche también, un pobre entre cuatro micropipetas con los ojos como platos y una sonrisa en la cara, un muerto con un redoble en el pecho en medio de mil abrazos y viajero que siempre vuelve a casa.

Que la vida es muy puta para vivir la de otro.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Portes

La sensació, tan absurda com familiar, de que els astres -planetes, estrelles, meteorits, cometes i elements cosmológics diversos- s'han alineat per tocar-te els collons et fa un nus a la gola i t'obliga a  estrènyer les dents, amb ràbia, amb impotència.
Sents que cada cop que vols donar un pas en una direcció, et possen una porta al davant, i quan l'intentes obrir els molts fills de puta la tanquen des de l'altre costat. Cabrons.

A vegades, quan per fi aconsegueixes fer dues passes en una direcció, veus, que t'han caigut la meitat de les coses, i fas mitja volta, i veus que els camins de molts altres s'han separat sense avisar. Merda, algú t'ho podria haver dit, hostia, que anava a fer un volt per un altre costat.

Però penses "Tant se val, ja tornarem a coincidir més endavant" i tornes a mirar al front, i els astres es tornen alinar i ja no saps si és una puta broma o què collons passa, perquè ara els teus objectius, tan clars, tan focalitzats, tan juntes els uns dels altres, estan a prendre pel cul l'un de l'altre. I veus -i saps- -i et fot- que per arribar a un li has de fer l'esquena a un altre. O a dos. O a tres. O deixar-ho tot i anar només a per una cosa.

Així que, arribat el moment, seus a terra. I després et deixes caure, despatarrat, mirant al cel. Fa un fred de collons, però l'herba es suau i l'olor de fulles i humus (que no hummus, que es menj. Ttot i que una mica de gana sí que tens, no vindria malament una mica de hummus...) et porta a una altra dimensió. I respires i deixes que el temps passi i passi. I ja es fa de nit del tot. I surten estels i la resta d'elements cosmológics que toquen els nassos una vegada si i una altra també. I respires.

T'aixeques.

No et molestes ni en sacsejar-te les restes de terra i gespa. No cal. Són un bon recordatori d'on i per què t'has deixar caure.

Avances un pas.

Pam. La porta.

L'intentes obrir. Tancada.

Truques.

"No es pot passar per aquí."

Tornes a respirar. 

Mires les restes de terra i gespa a sobre teu. Mires els estels. I els camins (separats i no separats, els que queden lluny i els que no, els que pots agafar i els que queden fora del teu avast). I també les portes. I la gent, que segueix caminant, o també s'ha parat, o plora, o riu.

I respires.

"Obres tu, o obro jo"

miércoles, 30 de octubre de 2013

Herederos

¿Os lo han contado alguna vez?
Ese cuento de dragones y escolopendras gigantes...
Ese cuento de por qué somos y qué somos...
Ese cuento de sueños heredados e ilusiones perdidas...
... que aún viven en alguien más que aquel las dio a luz y sabía (y sabe, y sabrá) que nunca se perdieron de verdad.

Es esa historia de pequeñas cosas. Que empieza de la manera más absurda, con un "Eso no se escribe así cuando escribes a mano" que te hace hervir la sangre, para luego seguir "¿Quién ha explicado eso así? ¿Tú? Pues esa sí, esa sí está perfecta." que lo único que te hace pensar es "¿De qué va este tío?".

Normal, al principio de esta historia tampoco es que confiaras en mucha gente, ¿por qué ibas a confiar en un tipo nuevo, así porque sí? Y más cuando seguía con esa manera tan rara de hablar, ese "Mira lo que hace esto" "Y esto, además de esto que pone en el libro, pues tal y tal".


"¿Eh tío, no te das cuenta que la gente mira para otro lado, pasa notitas y quiere irse ya?"

"¿Por qué ese esfuerzo en explicar cosas? ¡No es temario, son sólo anécdotas!"

Y pasan y pasan los días. Y las semanas. Y los meses. Y de repente, un día, que podría ser un día como otro cualquiera, y te das cuenta.

Le miras. Entornas los ojos. Te giras y miras al resto. Y te vuelves a enderezar. Y vuelves a mirar. Y sigues escuchando. Como también lo hacen un par o tres de compañeros más mientras los demás siguen a garabato, notita y demás.

"Está hablando. Pero no está hablando para ellos. Nunca ha hablado para ellos"

Y es ridículo, ¿verdad?

Y ya no vas a sus clases, pero resulta que te lo encuentras por ahí, en lso pasillos; pero resulta que ahora te corregirá tal trabajo; pero resulta que, simplemente, está ahí y te paras a charlar con él, algún compañero suyo y alguno tuyo.

"¿No tienes clase?"

Sí, pero, ¿a quién le importa?

Y ahora ya ni siquiera estudias ahí. Ahora resulta que vives en otro sitio. Pero mira, te pasas a saludar, y allí está también. Y no sólo él, hay más. Él es uno, quizá el primero que conociste, pero hubo más, siemrpe hay más. Menos de los que debería, pero suficientes para aprender más en los apsillos que dentro de las aulas.

Y de repente, ya no está. ¿O si?

Vuelves a mirar el correo. Por ahí anda un mail que le enviaste. Te muerdes el labio.

"Debería haberle enviado más".

Pero, al final, sabes que es suficiente con ser consciente de lo que eres.

Al final, sólo somos herederos, herederos de muchas cosas. Lo bueno que tiene es que nosotros elegimos exactamente de cuantas y de cuales.


Y de entre todas, me gusta recordar -sonriendo- que estoy aquí, en medio de este tumulto de nubes, llovizna y escoceses (y chinos, y alemanes...), porque soy heredero de historias.

Heredero de historias de dragone sy escolopendras gigantes.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Malditos

Malditos aquellos que  nunca han visto un amanecer.
Malditos aquellos que nunca se han sentado a respirar una puesta de Sol.

Malditos aquellos que no responden a una sonrisa con otra sonrisa.
Malditos aquellos que no saben dar las gracias ni los de nadas.

Malditos aquellos que se resisten a repartir besos.
Malditos aquellos cuyos abrazos hay que arrancarlos de la piel.

Malditos aquellos que no saben decir "te quiero" hasta que es demasiado tarde.
Malditos aquellos que prefieren un polvo a un "quédate conmigo".

Malditos aquellos cuya vergüenza les impide bailar, reír, llorar, saltar, correr y hacer el idiota.
Malditos aquellos que temen más las risas de los demás que la mentira de no ser ellos mismos.

Malditos aquellos que olvidan amigos que no se olvidan de ellos.
Malditos aquellos que se ponen por delante de los que le quieren.

Malditos aquellos que prefieron llorar a reír.
Malditos aquellos que prefieren hacer llorar a hacer reír.

Malditos aquellos que creen que una cosa tan inmaterial y fría como una idea merece sangre alguna.
Malditos aquellos que juegan a las batallitas con el mundo real sentados en sus despachos.

Malditos aquellos que no vuelven jamás.

Malditos seáis todos.

Malditos...

lunes, 30 de septiembre de 2013

Catorce mil segundos antes de que salga el Sol

Volví caminando entre las luces y las sombras de una mañana que quería ser noche, aunque quizás fuera una noche que peleaba por ser mañana. Son de esas cosas que nunca acabas de tener claras. Hacía ese viento que revolvía el pelo y se colaba por los pocos recovecos que dejaban tres capas de ropa y más ropa, ese viento que congelaba la nariz y las orejas y que, pese a todo, me sacaba una sonrisa en medio de la soledad de una ciudad que luchaba por no ofrecer nada más que calles muertas para pasear.

"¿Qué coño les pasa en la cabeza?" Recuerdo haberme preguntado cual era el problema de la gente. Recuerdo haberme preguntado por qué hablaban cuando tenían que callar. Recuerdo haberme preguntado por qué callaban cuando tenían que hablar. Recuerdo haberme preguntado por qué se empeñaban en mirar al suelo en vez de mirar al cielo. Recuerdo haberme preguntado por qué la gente lloraba... pero sobretodo recuerdo haberme preguntado por qué la gente se empeñaba en hacer llorar.

"¿Qué coño le pasa a la gente?"

[...]

Se estaba en paz, feliz, tranquilo. No piensas en el mañana porque el mañana iba a ser igual de bueno que el ayer. No piensas en el por qué lo haces: lo haces porque quieres, lo haces porque acabas de descubrir que para encontrar tu felicidad tienes que buscar la de los demás. Lo haces porque tu vida ya no es sólo tuya, y eso... eso es como llegar al puto Nirvana.

[...]

Hacía un viento horrible, nada que ver con ese viento que acompañaba las caminatas de madrugada que recordaba de hacía una vida atrás. Esta vez, con cuatro capas de ropa, el frío no buscaba recovecos, sino que calaba directamente a través del tejido y buscaba la piel, despertándola bruscamente. Ya no quedaban nada de esas preguntas sin respuesta. Ya no quedaba nada de esa paz y tranquilidad. Ya no quedaba nada, porque todo todo era un remolino que avanzaba y avanzaba sin mirar atrás.

Por un momento, me quedé parado, recordando lo que había pasado en los últimos años. Lo que había aprendido de unos y de otros. Lo que era y en lo que me había convertido. Las respuestas que tenía a preguntas que nunca comprendí. Y me quedé allí, en la puerta a la nada, a catorce mil segundos de que saliera el Sol.

"¿Qué coño le pasa a la gente?"

Sonreí.

"A la gente no le pasa nada. La gente sólo es gente"

lunes, 23 de septiembre de 2013

Instante y eternidad

Me gusta pasear de noche por las ciudades fantasma. Quizás cuanto más fantasma, mejor. Quizás por eso me encantaba vivir en el campus de la universidad, porque las noches de los sábados eran dueñas de las sombras y el silencio. De ese frío de invierno que calaba hasta los huesos  te dejaba en medio de la nada, de esa eternidad dueña de las ausencias de luz, sonido y almas.

Quizás perdí todo eso, ese yo que se quedaba mirando las estrellas hasta que el sueño te consumía, ese yo de poesías perdidas escritas a la nada y canciones de rabia contra todo porque no tenía nada contra lo que enfocarlo, ese yo de perderse en palabras que sólo yo entendía, ese yo de las eternidades.

Quizás viví de instantes. De instantes que quitaban el aliento, de instantes que mataban miradas que a su vez mataban las eternidades... de instantes de lija y terciopelo. De instantes que venían uno tras de otro, alborotándolo todo hasta que, de repente, cuando los instantes acabaron, me daba cuenta de que sólo había pasado un instante más...

Y quizás ahora esté ahí, entre instantes y eternidades, sin saber qué elegir ni a quién trasegar. Quizás los instantes son sólo eternidades borrachas.

Quizás la vida sea eso: instantes y eternidades.

jueves, 20 de junio de 2013

Señores de la Guerra

- ¡¿Quién os creéis que sois, llamando así a mi puerta?! - exclamó el Señor. - ¡Hay niños en esta casa! ¡Niños que intentan dormir! ¡Y los están asustando! ¡¿Acaso no tienen vergüenza?!

Los gritos cesaon, de golpe, como si un sútil hilo de pensamiento en enjambre conectara a la muchedumbre. Todos se miraron entre ellos y, entre algún murmullo y gesto de asentimiento, un hombre surgió de entre el resto y avanzó hasta situarte frente a frente con el Señor, sólo separado por la barrera de cristal infranqueable que aislaba su casa del resto del mundo, tan invisible a primera vista como eficaz en su función.

- ¿Vergüenza, mi Señor? - preguntó el hombre. Era canoso y las arrugas le surcaban la cara, envejeciendo un rostro que apenas llegaría a los cuarenta y poco años de edad. Estaba delgado y sus ojos parecían cansados, pero firmes, al igual que su cuerpo, que se resistía a parecer tan débil como la piel que lo cubría, y se erguía, entre orgulloso y desafiante, entre la muchedumbre y el Señor y su indestructible barrera.

- ¡Sí, vergüenza! - gritó éste. - ¡Dejen en paz a mi familia y vuelvan con la suya a sus casas! ¡No tienen vergüenza! ¡No la tienen!

El hombre suspiró, cerró los ojos y, lentamente, se los frotó. Tras eso, tomó asiento en el pavimento y clavó su mirada el opulento Señor antes de empezar a hablar.

- Primero fue mi sueldo. Me lo fueron quitando poco a poco, así que cada vez podía llevar menos comida a mi casa, una casa que día a día me costaba más pagar, porque mientras que a los bancos a los cuales yo pago se les daba miles de millones, se me sustraía del sueldo el dinero destinado a pagar a dichas entidades.

Después fue mi trabajo. Entero. Mi sueldo desapareció, y con él la comida que podía darle a mis hijos. Tuve que arrastrarme por comida. No ya para mí, sólo para ellos, mientras intentaba encontrar alguna forma de trabajar, aunque fuera de Sol a Sol, para poder mantener lo poco que tenía. Pero no lo encontré.

Así que lo siguiente fue mi hogar. No gran cosa, un pequeño piso en las afueras. Ahora mis hijos, que apenas podían comer, tampoco tenían casa propia, así que tuvimos que ocupar una. Duró poco tiempo, porque nos echaron a palos, de la misma que hicieron con la primera. Encontrar trabajo era ya imposible, pues el piso se fue, pero la deuda con el banco se mantuvo. ¿Cómo puede ser que pueda seguir debiendo el dinero que me prestaron para pagar un piso a las mismas personas que ahora tienen mi piso? ¿Quieren cobrar el piso y lo que vale el piso? ¿Con qué derecho? Bueno, es algo que no consigo comprender.

No mucho más tarde nos quitaron la justicia y la educación. Antes era gratuítas, pero de repente hay que pagar. Tasas creo que le llaman ustedes. Tasas que empezaron siendo bajas y que ahora se han convertido en un marcador de privilegios de los más privilegiados.

¿Y la sanidad? Pensé que al menos si a mis hijos les pasaba algo podrían ser tratados adecuadamente en un hospital, pero no hace mucho una chica, de otro país, que conozco fue denegada en un hospital. No podía ni había podido nunca pagar. Vino buscando una vida mejor y ha acabado arrastrándose, igual que en su país, pero ahora rodeada por desconocidos que la tratan de sanguijuela del sistema. ¿Cuanto tardaremos mis hijos y yo en ser "sanguijuelas del sistema"? ¿Cuanto tiempo más debe pasar sin que pueda pagarle nada al gobierno para dejar de tener derecho a vivir?

Así que aquí estamos. Sin trabajo, sin vivienda, sin educación, sin sanidad, sin justícia, sin dinero, sin comida... ni para mí, que soy al que menos le importa, ni para mis hijos, que son mi único legado, mi único futuro, mi única huella.

¿Y usted nos pregunta por qué estamos aquí, aporreando a sus puertas y despertándole a usted y a su família, desafiando a su muro infranquebale de cristal y sin la menor voluntad de movernos aunque grite "fuego" a los perros que tiene de guardaespaldas?


Yo sé lo explicaré, porque es muy sencillo de entender:

Porque cuando me lo quita todo a mí, lo único que quiero es llorar escondido en un rincón. Ésa, mi Señor, habría sido una buena estrategia por su parte.

El problema, mi Señor, es que se lo ha quitado todo a ellos. A mis hijos. A mi legado. A mi vida.

Y quitándoselo todo a ellos, nos ha quitado a nosotros, sus protectores, lo único que no debería habernos quitado: el miedo."

lunes, 27 de mayo de 2013

Sangre y sed

A veces sale de dentro, ¿verdad?

Es ese sentimiento el que nos llama a cometer tonterías, más allá de que nuestro cerebro nos diga "Haz esto" y "No hagas esto otro". Un estado más allá del propio razonamiento. Un estado gobernado por sangre latiendo y la vista nublada, sin más objetivo que el seguir y seguir. No rendirse. No quedarse en suelo. Volver a empezar, una y otra vez.

No es orgullo, ni siquiera es eso. No es querer ser mejor que nadie ni derrotar a nadie. No, no es nada de eso. Es ese torrente de hormonas y plasma que nos ciega y nos deja a voluntad de quién sabe qué... del no parar hasta caer rendido, tras haberlo logrado, con una sonrisa en la cara, un par de arrugas más para la (futura) vejez y un corazón bombeante que hace palpitar las sienes.



Para algunos este estado, este sentimiento, este trance se obtiene corriendo, detrás de una pelota o con el horizonte como destino. Otros golpean pelotas con raquetas o bates, o las lanzan dentro de aros. Otros tienen que estar revolviéndose contra un rival detrás de otro a base de patadas, o puñetazos, o segadas de pies y técnicas de pies y manos.

Para algunos es tocar un instrumento y dejarse llevar por la melodía. Es pelear contra dragones y orcos en mundos paralelos inexistentes. Es agudizar la mente en un duelo de cartas de cartón carente de sentido para muchos. Es enzarzarse en discusiones eternas sin más objetivo que saber más y más

Para otros es mover piezas en un tablero. Es sentarse delante de un puñado de números y letras y encontrarles una secuencia de resolución lógica. Es observar un problema y averiguar como arreglarlo a cualquier coste. Es descubrir algo nuevo que desconocías y que te hace entrar esa sed de más y más.


¿La sed? Si, debe ser la sed. Eso deben tener todos en común: esa sed que no termina nunca. Esa sed de más y más. De conocimiento. Siempre es de conocimiento. Quizás conocimiento de algo en concreto, pero siempre conocimiento. Esa sed que te hace volver, día tras día, a esa pelea eterna de "Yo contra el mundo" en una batalla que tienes perdida antes de empezar.

Pero te da igual, porque no has venido a ganar.

Has venido a luchar.

jueves, 18 de abril de 2013

Señores de la Educación

Eso eres, ¿verdad? Una máquina de memorizar fechas, ecuaciones, conceptos e ideas. Tampoco te pidieron nunca que fueras nada más. ¿Te lo pidieron?  No, qué va. Saca buenas notas y con eso estarás bien. Buenas notas para tener un buen papelito firmado por cualquier imbécil que dice que eres un puto lumbreras.

Pero qué va, no lo eres. Eres otra máquina de memorizar fechas, ecuaciones, conceptos e ideas. El 90% no te importan una mierda, pero los memorizas igual. Nadie te ha pedido si crees que serán útiles, ni si te gustan, ni si quieres aprenderlos. Apréndelos y calla.

Claro, que lo de aprender es también un concepto un poco metafórico ¿no? Al fin y al cabo, la diferencia entre un 4 y un 5, entre un 7 y un 8, entre un 9 y un 10 puede ser que 5 minutos antes del examen te de el venazo de repasar una página X de esos apuntes que tomaste en clase sin pensar qué estabas apuntando exactamente ni para qué lo querías apuntar, y resulte que leas algo que al profesor, en su semidivina benevolencia, le ha dado por preguntar en la hojita que tienes que rellenar.

¿Significa eso que eres mejor que ese otro que ha sacado un 4, un 7, un 9? ¿Eres más listo por haber leído de rebote que marca la diferencia entre una calificación u otra? ¿Lo eres?


Eres otro idiota. Otro idiota juzgado por parámetros predefinidos para generar "alumnos tipo", obviando por completo que responder una hoja de preguntas sin consultar un libro no es una manera de evaluar la capacidad ni el esfuerzo de alguien, sino simplemente una manera de ver cuantos de los imbéciles ahí sentados memorizan mejor o peor cuatro ideas que en dos semanas habrán volado al País de Nunca Jamás para no volver, valga la redundancia, jamás.

Porque amaestramos a los niños para seguir a un sistema que nos ha llevado a que miles de personas estén en la puta calle sin nada para comer mientras miles de viviendas se pudren sin nadie que las habita y peces gordos comen hasta reventar y tiran la comida que podría alimentar medio mundo por puro despecho. Todo gracias a este sistema inventado, llamado "economía", que inventaron unos cuantas "personas educadas".

¿Educados? ¿Inteligentes? ¿Cómo se puede tener valor para llamar educación o inculcar inteligencia a un sistema que ha llevado a gente en la calle con pisos de sobra para que vivieran todas ellas? ¿Qué clase de broma es esta?

¿Cómo podemos llamar "sistema educativo" a un sistema que evalúa a todos los alumnos por su capacidad para hacer exactamente las mismas cosas?

¿Cómo podemos creer que es un buen sistema tener a niños desde los 6 años memorizando fechas, provincias, ríos y continentes cuando ni siquiera saben entender dos putas frases seguidas de su libro de Gerónimo Stilton?

¿Cómo podemos creer que todos tenemos que ser matemáticos, poetas, geógrafos, historiadores, biólogos, químicos, físicos, jugadores de fútbol, músicos...?

Así que al final, los que no son capaces de adaptarse al sistema son descatalogados. Claro, un pez que no puede subir al árbol, como el resto de monos, debe ser un inútil.

Claro.


Hemos perdido cualquier atisbo de cordura y aún creemos que estamos educando a las mentes del futuro.

jueves, 28 de febrero de 2013

La empatía es un sentimiento curioso

La empatía es un sentimiento ciertamente curioso.

A nivel puramente social, no se discute (ni yo lo hago) su utilidad: una fracción considerable de la gente no mataría a un semejante, por simple empatía. Imaginar qué pasaría si te lo hicieran a ti te tira para atrás.

A la hora de proveernos de nutrientes para sobrevivir, sin embargo, la cosa supera unos limites ciertamente curioso:

- Los seres humanos que nos consideramos omnívoros comemos carne, bien es cierto, pero nos negaríamos a comer ciertas carnes, como por ejemplo la de perro. El hecho es simple: si se lo hicieran a mi perro lloraría hasta la saciedad. No obstante, no tengo ni he tenido un cerdo como animal de compañía, por lo que puedo comérmelo sin remordimiento. Si lo tuviera y lo criara, probablemente, me negaría a comer cerdo.

- Los vegetarianos/veganos son otro mundo. Haciendo acopio de esta empatía, se niegan a comer animales. Llevan un grado más allá su nivel de empatía. Esta vez la extensión se hace a todos los seres vivos capaces de sufrir. Es decir, seres vivos con sistema nervioso y capacidad para expresar su dolor de cualquier forma.

Ciertamente, es un hecho curioso. La evolución ha adaptado a los seres vivos de muchas formas, y el sistema nervioso se ha desarrollado como un mecanismo efectivo de detectar peligro y situaciones peligrosas: el dolor nos advierte de que algo va mal, de que tenemos que reaccionar.

Así pues, los vegetarianos simplemente están haciendo acopio de empatía por aquellos que han convergido en la evolución con dicho sistema de alerta.

Por lo tanto, ¿cualquier otro sistema de alerta evolutivamente seleccionado, sea de planta, bacteria o protozoo, no merece ser respetado? Las bacterias con flagelos huyen cuando se les expone a un tóxico, o forman sistemas de resistencia para evitar su muerte. ¿Esas formas de "sufrir" no son respetables?

Discutamos de sistemas de producción. Discutamos de no hacer sufrir de forma innecesaria a los animales. Discutamos de muchas cosas.


Pero no discutamos de evolución a la hora de comer, sonamos ridículos.



RESUMEN PARA VAGOS: Comed lo que os de la puta gana a cada uno, pero dejad de dar la brasa UNOS Y OTROS sobre que es mejor y que no es mejor, hostias.


domingo, 17 de febrero de 2013

Moriremos

"Tal vez sea la certeza, tan puta como irremediable, de que nuestras células tienen fecha de caducidad. Tal vez sea la maldición de aquellos que no son conscientes o no quieren serlo, de que su vida está encadenada a cuatro postes mal contados y peor clavados por los cuatro hijos de puta de turno que se limitan a reir y pasarse el puro, tan encadenos como los primeros a su sillón de felpa roja.

Tal vez sea la mala costumbre de tener un miedo atroz a reventar la consciencia de un mundo que nos pertenece tanto como nosotros le pertenecemos a él. A creer que nuestro paso por él tiene más sentido que el que queremos darle, y nos obcecamos en las grandes cosas, tan jodidamente grandes como huecas de sentido alguno, preocupándonos más por decorar el pastel que por fijarnos en qué coño nos estamos comiendo.

Tal vez sea la puta manía de tener que ser más que, de follar más que y más y más.





Tal vez sea la mala muerte que viene a buscarnos mientras nos empanamos como gilipollas acumulando letras en nuestro cerebro y números en nuestro banco. Joder, mala muerte tenía que ser la que nos quitara la mala hostia de la cara y del corazón.

Tal vez sea que el tiempo se escapa, que todos morimos y que aquí nadie vive el momento.

Tal vez sea esa puta enfermedad que corroe a todo el mundo, tan cegados con los vida de los demás y lo bonita que verán todos la suya que no ven que se les ha podrido por dentro.

Tempus fugit.

Memento mori.

Carpe diem.

domingo, 10 de febrero de 2013

Libertad

Ataques a la libertad religioso según el Observatorio para la Libertad Religiosa (tela, tela...):

1.- "El 22 de febrero el decano de la Facultad de Historia de la Universidad Complutense de Madrid intentó relegar la capilla de la facultad a un aula menor de cinco metros cuadrados. A finales de 2012, la petición se hizo extensible a todas las capillas de la universidad pero con la intención de cerrarlas."

La Universidad Complutense de Madrid es una universidad pública, y por lo tanto en ella no debe haber ni capillas, ni harams ni hostias. La fe es algo personal. Cada persona tiene derecho a creer en lo que quiera y no ser marginado/a por ello, pero no hay obligación de que disponga en centros públicos de un estado aconfesional (que el hecho de que este país no sea laico también tiene tela) de salas de rezo/oración de su fe en particular.

2.- "El 24 de febrero, la Chunta Aragonesista pidió que se retirara un crucifijo del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Zaragoza, a lo que se negaron el alcalde, Juan Alberto Belloch, del PSOE, y el PP. En marzo, Izquierda Unida de Cáceres pidió que se retirara un crucifijo de la Sala de Plenos municipal, a pesar de que “lleva en el mismo sitio décadas”, según recuerda el Observatorio."

El Ayuntamiento es otra sala pública que ocupan formaciones políticas de todo tipo de creencias e ideologías. Es una sala donde (teóricamente) se reúnen los representantes del pueblo ( de TODO EL PUEBLO), por lo cual es absurdo mantener un crucifijo, lleve ahí un año, diez o quinientos. Nuevamente: derecho a creer en lo que uno quiera, sí, pero no en espacios públicos, y mucho menos en lugares de representación de todos los tipos de ideológías de una sociedad.

3.-
"El 7 de marzo de 2012, el mismo partido también solicitó que se suprimiera la asignatura de Religión Católica en la formación universitaria del profesorado."

¿Se puede saber qué obligación tiene un profesor en saber religión, cuando es una creencia personal? Es una decisión personal y no debe ser impuesta. Es como si en la formación del profesorado se les obligara a estudiarse los nombres de todos los Pokémon. Ridículo. (Bueno, esto último tendría algo más de sentido, sería más útil para el crío).

4.-
"En agosto de 2012, el Tribunal Supremo anuló el decreto del Gobierno Vasco que, desde 2009, permitía a los centros educativos sacar la asignatura de Religión del horario lectivo en Bachillerato."

Nuevamente a lo mismo. En una educación de un niño/chaval, sea primaria o secundaria, la religión no pinta nada. La religión pinta en las iglesias, y allí pueden ir y creer en lo que quieran, y que el cura les enseñe lo que quieran, pero NO en un centro de formación en competencias básicas, porque la religión no lo es. Es como si yo insistiera en enseñar en Bachiller o la ESO el código Jedi a los chavales. A ver: no procede. Lo haré en mi casa si quiero con mi hijo, pero en un instituto no procede.

5.-
"Durante una homilía en la Semana Santa, el obispo de Alcalá, monseñor Reig Pla, se mostró crítico frente a las prácticas homosexuales, por lo que fue demandado. La denuncia se archivó por no encontrar “declaraciones homófobas” en sus palabras."

 Ni palabras me hacen falta para esto (¡el ataque a la libertad religiosa fue que lo denunciaran, ojo al dato!): 



 
PD: Sí, había más casos, y algunos ataques a la libertad religiosa sí eran injustificable y criticables (y lamentables y juzgables y todo lo -ables que pueden ser), como pintar la fachada de una iglesia en términos degradantes para los creyentes o no permitir ir a una cría al instituti con un hiyab. Lo digo porque luego no parezca que sólo critico y me salto lo lamentable que hace "El otro bando" (por llamarlo de alguna manera).

domingo, 6 de enero de 2013

Danza de la no complacencia

"Si dejamos que una hormiga se enfrente a nosotros todas podrían hacer lo mismo. Esas hormigas, aunque sean unas canijas nos superan en 100 contra 1. Y si llegasen a esa conclusión... ¡se acabaría nuestra forma de vida!

No es cuestión de comida... ¡lo que importa es mantener a esas hormigas a ralla!


¡Por eso vamos a volver!"