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martes, 9 de diciembre de 2014

No corráis tanto...

No soporto a la gente que no quiere saber.

No puedo con ella, no la soporto, lo siento. Esos repulsores del conocimiento cuyas mayores excusas van desde el:

"Si no va  a salir en el examen".

Al:

"Saberlo me deja mal cuerpo, ¿por qué me voy a dejar mal cuerpo con eso?"



Me hierve la sangre esos chupasangre del saber mundial, que se benefician de lo que el conocimiento les ha dado: tecnología, salud, cultura... pero escupen a la mano que les ofrece de conocimiento.

Evidentemente, nadie está obligado a saber de todo, pero menospreciar el conocimiento regalado bajo estúpidas evasivas mientras te memorizas los detalles del puto "Crepúsculo" o la alineación de hace 4 temporadas de la final de la Champions es, cuanto menos, un insulto a lo que el conocimiento ha hecho por ti. Y eso me enerva mucho.

Que no vaya a salir en el examen no significa que no sea bonito saber que la geosmina produce el olor característico a tierra mojada.

O que no sea interesante saber por qué tenemos ciclos de sueño y, por tanto, saber qué es un reloj circadiano.

O que no mola y mucho saber que el sentimiento de apego que generas por tu nueva pareja durante los primeros meses de relación se debe a la liberación de oxitocina después de cada tractá. Sí, el sexo es amor, muyayos.

O que no sea útil y curioso saber que nuestro cerebro está programado para rechazar las ideas nuevas y reforzar las antiguas, incluso (perdón, ESPECIALMENTE) cuando las nuevas ponen en duda nuestros conocimientos previos con argumentos sólidos. Lo que explica esa reacción visceral cuando alguien ataca creencias profundas como llas religiosas o las políticas.

O que no sea beneficioso para nosotros saber que 10 minutos paseando al Sol (paseando) (repito, paseando) es suficiente para que nuestra provitamina D se escinda en Vitamina D, y que todo el tiempo tumbados a la bartola en la playa en verano, horas incluso, sólo sirve para aumentar las posibilidades de tener problemas de piel (melanoma, te elijo a ti).

Igualmente, que te vaya a dejar mal cuerpo no va a hacer que las grandes multinacionales como Carrefour o Riceland dejen de controlar producciones enteras de arroz y otros granos para poder especular con los precios y mantener los agricultores de países pobres... bueno, pobres...

O que el tantalum, extraído del coltán, que lleva tu smartphone está manchado de sangre. Así que sí, puedes sobrevivir un poco más con tu iPhone 5S, no hace falta hacer cola para comprarte el iPhone 6 Slim Plus suputamadre si tu móvil antiguo todavía funciona.

No quiere decir que tengas que dejar de comer arroz o de usar tu móvil, pero quizás sirva para que, en vez de mirar a otro lado, cuides un poco lo que haces y cómo lo haces.

Quizás sirva para que valores cosas que antes no valorabas.


Quizás sirva, sia emplemente, para ver el mundo como es, para ver la causa, más allá del efecto.

Para ver la magia más allá del truco.

Me aburre mucho el argumento de "Si sabes cómo se hace el truco, se pierde toda la magia".

¿Qué mierda de argumentación es esa?

Lo verdaderamente mágico es saber el por qué y el cómo y, aún así, poder quedarte con la boca abierta.

Quizás la ignorancia sea la clave de la felicidad, no lo sé.

Pero quiero saber el por qué.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Somos

No lo entiendes porque nunca quisiste entender
que se escondía bajo la máscara de marfil de mi cara.
Que no eras esos revolcones que creías darme
bajo la pintura reseca de cuatro paredes mal puestas.

Entre luces consumidas en la ciudad de las sombras,
caminando entre senderos que recorrí de tu mano,
me preguntaba cuantos habrán muerto por tu demencia
aullando tu nombre al vaho ausente de sus labios.

Viento gélido del que congela la piel y el alma
mientras resuena en mi cabeza el eco de las nubes blancas.
Sé que nos han quedo más de mil historias por contar,
pero mis lágrimas son porque me faltó bailar abrazado
y oír bajo las mantas un último "Ey, te quiero".

¿Alguna vez has visto el repicar de las campanas bajo la luz naranja de un sol de amaneceres?
¿Qué le cantas al mar, si sólo lo has oído en caracolas?
¿Qué sabrás tú de lo que soy?

Que no soy sangre roja del pueblo.
No soy sangre azul de reyes.
Soy sangre de oro líquido,
sangre sin sangre,
sangre de Dioses.


domingo, 22 de diciembre de 2013

Noches


Será que soy de regalar poesías escritas a papel y lápiz a las cuatro de la mañana, mientras medio mundo duerme y otro medio bebe hasta quedarse dormido.

Será que soy de conformarme con dos susurros y un abrazo bajo las mantas; de esas miradas que engañarían al diablo -y a tus pies-.

Será que intenté le vendí el reflejo de la luna al sol ya al final el estafado fui yo. No era tan buen negocio al fin y al cabo.

Será que dormir se me antoja aburrido y el no dormir me llena de vacío.

Será que nos han timado a todos, y al final resulta somos dioses de nuestro mundo. Será que no nos damos cuenta y, en vez de atesorarlo, le damos la espalda y volvemos a venderle el reflejo de la luna al sol, mientras el diablo se ríe porque las miradas en el fondo no le importan nada.


Será que se hace de noche otra vez más y toca pasar unas horas aburrido.

Será, será...

miércoles, 9 de octubre de 2013

Malditos

Malditos aquellos que  nunca han visto un amanecer.
Malditos aquellos que nunca se han sentado a respirar una puesta de Sol.

Malditos aquellos que no responden a una sonrisa con otra sonrisa.
Malditos aquellos que no saben dar las gracias ni los de nadas.

Malditos aquellos que se resisten a repartir besos.
Malditos aquellos cuyos abrazos hay que arrancarlos de la piel.

Malditos aquellos que no saben decir "te quiero" hasta que es demasiado tarde.
Malditos aquellos que prefieren un polvo a un "quédate conmigo".

Malditos aquellos cuya vergüenza les impide bailar, reír, llorar, saltar, correr y hacer el idiota.
Malditos aquellos que temen más las risas de los demás que la mentira de no ser ellos mismos.

Malditos aquellos que olvidan amigos que no se olvidan de ellos.
Malditos aquellos que se ponen por delante de los que le quieren.

Malditos aquellos que prefieron llorar a reír.
Malditos aquellos que prefieren hacer llorar a hacer reír.

Malditos aquellos que creen que una cosa tan inmaterial y fría como una idea merece sangre alguna.
Malditos aquellos que juegan a las batallitas con el mundo real sentados en sus despachos.

Malditos aquellos que no vuelven jamás.

Malditos seáis todos.

Malditos...

lunes, 30 de septiembre de 2013

Catorce mil segundos antes de que salga el Sol

Volví caminando entre las luces y las sombras de una mañana que quería ser noche, aunque quizás fuera una noche que peleaba por ser mañana. Son de esas cosas que nunca acabas de tener claras. Hacía ese viento que revolvía el pelo y se colaba por los pocos recovecos que dejaban tres capas de ropa y más ropa, ese viento que congelaba la nariz y las orejas y que, pese a todo, me sacaba una sonrisa en medio de la soledad de una ciudad que luchaba por no ofrecer nada más que calles muertas para pasear.

"¿Qué coño les pasa en la cabeza?" Recuerdo haberme preguntado cual era el problema de la gente. Recuerdo haberme preguntado por qué hablaban cuando tenían que callar. Recuerdo haberme preguntado por qué callaban cuando tenían que hablar. Recuerdo haberme preguntado por qué se empeñaban en mirar al suelo en vez de mirar al cielo. Recuerdo haberme preguntado por qué la gente lloraba... pero sobretodo recuerdo haberme preguntado por qué la gente se empeñaba en hacer llorar.

"¿Qué coño le pasa a la gente?"

[...]

Se estaba en paz, feliz, tranquilo. No piensas en el mañana porque el mañana iba a ser igual de bueno que el ayer. No piensas en el por qué lo haces: lo haces porque quieres, lo haces porque acabas de descubrir que para encontrar tu felicidad tienes que buscar la de los demás. Lo haces porque tu vida ya no es sólo tuya, y eso... eso es como llegar al puto Nirvana.

[...]

Hacía un viento horrible, nada que ver con ese viento que acompañaba las caminatas de madrugada que recordaba de hacía una vida atrás. Esta vez, con cuatro capas de ropa, el frío no buscaba recovecos, sino que calaba directamente a través del tejido y buscaba la piel, despertándola bruscamente. Ya no quedaban nada de esas preguntas sin respuesta. Ya no quedaba nada de esa paz y tranquilidad. Ya no quedaba nada, porque todo todo era un remolino que avanzaba y avanzaba sin mirar atrás.

Por un momento, me quedé parado, recordando lo que había pasado en los últimos años. Lo que había aprendido de unos y de otros. Lo que era y en lo que me había convertido. Las respuestas que tenía a preguntas que nunca comprendí. Y me quedé allí, en la puerta a la nada, a catorce mil segundos de que saliera el Sol.

"¿Qué coño le pasa a la gente?"

Sonreí.

"A la gente no le pasa nada. La gente sólo es gente"

lunes, 23 de septiembre de 2013

Instante y eternidad

Me gusta pasear de noche por las ciudades fantasma. Quizás cuanto más fantasma, mejor. Quizás por eso me encantaba vivir en el campus de la universidad, porque las noches de los sábados eran dueñas de las sombras y el silencio. De ese frío de invierno que calaba hasta los huesos  te dejaba en medio de la nada, de esa eternidad dueña de las ausencias de luz, sonido y almas.

Quizás perdí todo eso, ese yo que se quedaba mirando las estrellas hasta que el sueño te consumía, ese yo de poesías perdidas escritas a la nada y canciones de rabia contra todo porque no tenía nada contra lo que enfocarlo, ese yo de perderse en palabras que sólo yo entendía, ese yo de las eternidades.

Quizás viví de instantes. De instantes que quitaban el aliento, de instantes que mataban miradas que a su vez mataban las eternidades... de instantes de lija y terciopelo. De instantes que venían uno tras de otro, alborotándolo todo hasta que, de repente, cuando los instantes acabaron, me daba cuenta de que sólo había pasado un instante más...

Y quizás ahora esté ahí, entre instantes y eternidades, sin saber qué elegir ni a quién trasegar. Quizás los instantes son sólo eternidades borrachas.

Quizás la vida sea eso: instantes y eternidades.

lunes, 27 de mayo de 2013

Sangre y sed

A veces sale de dentro, ¿verdad?

Es ese sentimiento el que nos llama a cometer tonterías, más allá de que nuestro cerebro nos diga "Haz esto" y "No hagas esto otro". Un estado más allá del propio razonamiento. Un estado gobernado por sangre latiendo y la vista nublada, sin más objetivo que el seguir y seguir. No rendirse. No quedarse en suelo. Volver a empezar, una y otra vez.

No es orgullo, ni siquiera es eso. No es querer ser mejor que nadie ni derrotar a nadie. No, no es nada de eso. Es ese torrente de hormonas y plasma que nos ciega y nos deja a voluntad de quién sabe qué... del no parar hasta caer rendido, tras haberlo logrado, con una sonrisa en la cara, un par de arrugas más para la (futura) vejez y un corazón bombeante que hace palpitar las sienes.



Para algunos este estado, este sentimiento, este trance se obtiene corriendo, detrás de una pelota o con el horizonte como destino. Otros golpean pelotas con raquetas o bates, o las lanzan dentro de aros. Otros tienen que estar revolviéndose contra un rival detrás de otro a base de patadas, o puñetazos, o segadas de pies y técnicas de pies y manos.

Para algunos es tocar un instrumento y dejarse llevar por la melodía. Es pelear contra dragones y orcos en mundos paralelos inexistentes. Es agudizar la mente en un duelo de cartas de cartón carente de sentido para muchos. Es enzarzarse en discusiones eternas sin más objetivo que saber más y más

Para otros es mover piezas en un tablero. Es sentarse delante de un puñado de números y letras y encontrarles una secuencia de resolución lógica. Es observar un problema y averiguar como arreglarlo a cualquier coste. Es descubrir algo nuevo que desconocías y que te hace entrar esa sed de más y más.


¿La sed? Si, debe ser la sed. Eso deben tener todos en común: esa sed que no termina nunca. Esa sed de más y más. De conocimiento. Siempre es de conocimiento. Quizás conocimiento de algo en concreto, pero siempre conocimiento. Esa sed que te hace volver, día tras día, a esa pelea eterna de "Yo contra el mundo" en una batalla que tienes perdida antes de empezar.

Pero te da igual, porque no has venido a ganar.

Has venido a luchar.

martes, 23 de abril de 2013

Películas de viernes noche en TVE salidas de la dimensión Z

ATENCIÓN, ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS DE UNA PELÍCULA QUE PROBABLEMENTE NO VERÉIS NI QUERRÉIS VER NUNCA

Hoy he decidido no escribir ninguna empanada mental de las mías y voy simplemente a hacer una ligera crítica de una película, de un PUTO PELICULÓN que vi el pasado viernes en TVE a falta de nada mejor que ver mientras cenaba.

La película nos situa el tema de la siguiente manera: una policia de la División de Crimenes Cibernéticos del FBI, viuda, con una hija y una madre que le ayuda en casa; y un compañero muy majo y simpático, nerd de profesión en la Unidad, están investigando a un zumbado de los cojones que empezó subiendo a su página web como mataba (sin que se le vea) a un gatito en streaming. Se ve que el tío se viene arriba y empieza a secuestrar gente y matarla en streaming por su web mediante un contador de visitantes. A más visitantes, más rápido mata al pavo (metiéndole más endorfina en vena a uno por cada visitante, subiéndole la intensidad de la luz a uno que quería matar achicharrado, etc.). Y, bueno, no le pillan porque es un puto genio de la informática y tal.

La mierda, LA PUTA MIERDA DE IDA DE OLLA, empieza cuando el individuo emite por la web imágenes de la casa de la susodicha policía a través de las cámaras de su casa (de vigilancia, web, etc.) y le roba todos sus archivos del FBI. Lo gracioso es que el puto genio de la informática se coló en las cámaras de su casa mediante un troyano camuflado de jueguecito de caballos en el ordenador de su hija.
Pero vamos a ver desgraciada, ¿se puede saber qué puta mierda de miembro del FBI, de la PUTA División de Crimenes Cibernéticos, que te dejas hackear por un mierda de troyano? ¡Instálale el puto Avast al ordenador de tu hija hostias! ¡O el McAffe o algo joder! ¡El puto firewall de Windows lo habría pillado! ¡Es de ser torpe hostias! Además, ¡¿qué hostias haces con tu ordenador, A REVENTAR DE INFORMACIÓN CONFIDENCIAL DEL FBI, CONECTADO AL PC DE TU HIJA, QUE SABE DIOS DÓNDE COÑO SE METE CUANDO NO MIRAS, SABE DIOS SI CLICARÁ A LOS ANUNCIOS DE "DISPARA A LOS TELÉFONOS Y GANA UN IPHONE" Y POLLAS ASI? ¡¡¿¿Qué haces conectando las cámaras de Securitas Direct a tu portátil??!! ¿Quééééé haceeeees, pedazo de inúúúútiiil?

Visto que la ha pillado, el FBI se lleva a la hija y a la madre lejos para protegerlas. ¿Y a ella? A UN PUTO MOTEL PERDIDO EN MITAD DE LA CARETERA, SOLA. ¡Claro que sí, hostias! ¡Qué puta buena idea, dejarla sola en medio de la puta nada cuando un zumbado sabe quién eres y dónde vives y hostias!

Hablando de ir sólos. El compañero nerd, un poco más tarde, recibe una llamada cojonuda de una tía que sólo había visto una vez que le dice de quedar solos en el puto culo del mundo y claro, cpomo agente preparado del FBI decide IR SOLO A QUE EL PUTO ZUMBADO, QUE HABÍA USADO UN TRANSFORMADOR DE VOZ PARA METER AL PUTO FRIKI DE LOS COJONES EN UN TANQUE CON ÁCIDO PARA EMITIRLO POR SU WEB. ¡Te lo mereces, gilipollas! ¡TE LO MERECES! ¡En la puta guía de Tópicolandia sale que no debes ir solo a sitios en medio de la investigación de un criminal perturbado, y menos si es con una chica que sólo habías visto UNA PUTA VEZ Y DE PASADA, JODER! En fin, que el tío muere, con todo merecimiento.

No obstante, gracias a un mensaje que el nerd puede dejar en medio de su agonía, la poli buena puede resolver el caso y dan con el perturbado, que obviamente ha huído de su escondite.

A la poli buena le dicen que, pese haber emitida la cara del zumbado por TV y estar en busca y captura y tal, no salga por la calle  sola y esas cosas. Pero eso a la muy desgraciada se la trae al pairo y se va con su coche chino chano por un puente por el que no pasa ni Dios ni la Virgen. En medio del trayecto el coche se para y las puertas se bloquean porque... tcahán tachán, el perturbado le había hackeado el ordenador del coche. Qué jodido genio, lo mismo te cuela un troyano en un ordenador sin antivirus que te hackea el ordenata de un coche. Canela fina, oiga. En fin, que la poli chachi reviente el cristal y sale por la ventanilla, llega a una cabina (así muy alterada, con la pistola y tal), llama a un compañero, que le dice lo siguiente:

"No te muevas, enseguida te enviamos una patrulla a buscarte"

Parecen instrucciones sencillas, ¿verdad? Parece difícil cagarla ¿verdad? Sólo hay que esperar espalda en pared con la pistola en la mano a que venga una patrulla, te suba al coche y taráááán, ¡todo arreglado! Pero no, señoras y señores, eso habría sido demasiado fácil para nuestra avispada protagonista, que, al ver un encapuchado delante de su coche, decide que es una idea de putísima madre acercarse mientras el encapuchado desaparece en un relampagazo y, tras asegurar que no hay nadie en la parte delantera del coche... volver a meterse dentro e intentar arrancar el coche.

Vamos a ver, pedazo de desgraciada. ¿Se puede saber qué pollas haces moviéndote de la cabina de teléfono donde te dijeron que esperaras?¿Se puede saber qué pollas haces intentando arrancar e irte en un coche SABES QUE ESTÁ HACKEADO? ¿SE PUEDE SABER POR QUÉ COJONES NO ASEGURAS LOS ASIENTOS DE ATRÁS? ¿¿¿¿¿En qué puta academia te han entrenado?????? Es que eso te viene en el prólogo de la puta guía de "Tópicos de película: guía para sobrevivir a topicazos estúpidos de películas, Volumen I". Es que hay que ser muy inútil. Es que hay que ser muy imbécil. Es que hay que ser gilipollas.

Total, que la pilla, la lleva a su casa la cuelga patas abajo encima de una trituradora rara. Lo sube a su web en streaming apto para todos los públicos, la cuerda va bajando acercándola más a la trituradora.

La peli da el broche de oro con un apoteósico final donde la tipa se empieza a columpiar con la cuerda de un lao pa otro y el brillantísimo neurótico la sigue con la cámara, haciendo que grabe todo el garaje donde la tiene retenida y claro, la pasma reconozco la casa y tal. Luego la tiparraca se consigue agarrar a un poste, se quita las ataduras de las manos y los pies en plan ninja, se zumba unas cuantas hostias con el tipo, acaba sacando una pistola de la nada (en serio, de repente se gira y tiene una pistola, Dios sabe de dónde la ha sacado) y convierte al mamarracho en un colador y fin.

No, en serio, pasa eso, se pone la pantalla en negro y a tomar por culo la película

Y a tomar por culo yo, que me fui a la cama con medio derrame cerebral y la sensación de que algo va mal en el mundo.


jueves, 18 de abril de 2013

Señores de la Educación

Eso eres, ¿verdad? Una máquina de memorizar fechas, ecuaciones, conceptos e ideas. Tampoco te pidieron nunca que fueras nada más. ¿Te lo pidieron?  No, qué va. Saca buenas notas y con eso estarás bien. Buenas notas para tener un buen papelito firmado por cualquier imbécil que dice que eres un puto lumbreras.

Pero qué va, no lo eres. Eres otra máquina de memorizar fechas, ecuaciones, conceptos e ideas. El 90% no te importan una mierda, pero los memorizas igual. Nadie te ha pedido si crees que serán útiles, ni si te gustan, ni si quieres aprenderlos. Apréndelos y calla.

Claro, que lo de aprender es también un concepto un poco metafórico ¿no? Al fin y al cabo, la diferencia entre un 4 y un 5, entre un 7 y un 8, entre un 9 y un 10 puede ser que 5 minutos antes del examen te de el venazo de repasar una página X de esos apuntes que tomaste en clase sin pensar qué estabas apuntando exactamente ni para qué lo querías apuntar, y resulte que leas algo que al profesor, en su semidivina benevolencia, le ha dado por preguntar en la hojita que tienes que rellenar.

¿Significa eso que eres mejor que ese otro que ha sacado un 4, un 7, un 9? ¿Eres más listo por haber leído de rebote que marca la diferencia entre una calificación u otra? ¿Lo eres?


Eres otro idiota. Otro idiota juzgado por parámetros predefinidos para generar "alumnos tipo", obviando por completo que responder una hoja de preguntas sin consultar un libro no es una manera de evaluar la capacidad ni el esfuerzo de alguien, sino simplemente una manera de ver cuantos de los imbéciles ahí sentados memorizan mejor o peor cuatro ideas que en dos semanas habrán volado al País de Nunca Jamás para no volver, valga la redundancia, jamás.

Porque amaestramos a los niños para seguir a un sistema que nos ha llevado a que miles de personas estén en la puta calle sin nada para comer mientras miles de viviendas se pudren sin nadie que las habita y peces gordos comen hasta reventar y tiran la comida que podría alimentar medio mundo por puro despecho. Todo gracias a este sistema inventado, llamado "economía", que inventaron unos cuantas "personas educadas".

¿Educados? ¿Inteligentes? ¿Cómo se puede tener valor para llamar educación o inculcar inteligencia a un sistema que ha llevado a gente en la calle con pisos de sobra para que vivieran todas ellas? ¿Qué clase de broma es esta?

¿Cómo podemos llamar "sistema educativo" a un sistema que evalúa a todos los alumnos por su capacidad para hacer exactamente las mismas cosas?

¿Cómo podemos creer que es un buen sistema tener a niños desde los 6 años memorizando fechas, provincias, ríos y continentes cuando ni siquiera saben entender dos putas frases seguidas de su libro de Gerónimo Stilton?

¿Cómo podemos creer que todos tenemos que ser matemáticos, poetas, geógrafos, historiadores, biólogos, químicos, físicos, jugadores de fútbol, músicos...?

Así que al final, los que no son capaces de adaptarse al sistema son descatalogados. Claro, un pez que no puede subir al árbol, como el resto de monos, debe ser un inútil.

Claro.


Hemos perdido cualquier atisbo de cordura y aún creemos que estamos educando a las mentes del futuro.

domingo, 17 de febrero de 2013

Moriremos

"Tal vez sea la certeza, tan puta como irremediable, de que nuestras células tienen fecha de caducidad. Tal vez sea la maldición de aquellos que no son conscientes o no quieren serlo, de que su vida está encadenada a cuatro postes mal contados y peor clavados por los cuatro hijos de puta de turno que se limitan a reir y pasarse el puro, tan encadenos como los primeros a su sillón de felpa roja.

Tal vez sea la mala costumbre de tener un miedo atroz a reventar la consciencia de un mundo que nos pertenece tanto como nosotros le pertenecemos a él. A creer que nuestro paso por él tiene más sentido que el que queremos darle, y nos obcecamos en las grandes cosas, tan jodidamente grandes como huecas de sentido alguno, preocupándonos más por decorar el pastel que por fijarnos en qué coño nos estamos comiendo.

Tal vez sea la puta manía de tener que ser más que, de follar más que y más y más.





Tal vez sea la mala muerte que viene a buscarnos mientras nos empanamos como gilipollas acumulando letras en nuestro cerebro y números en nuestro banco. Joder, mala muerte tenía que ser la que nos quitara la mala hostia de la cara y del corazón.

Tal vez sea que el tiempo se escapa, que todos morimos y que aquí nadie vive el momento.

Tal vez sea esa puta enfermedad que corroe a todo el mundo, tan cegados con los vida de los demás y lo bonita que verán todos la suya que no ven que se les ha podrido por dentro.

Tempus fugit.

Memento mori.

Carpe diem.

miércoles, 2 de enero de 2013

Prólogo: Kronos

"Nuestra concepción del tiempo nos supera. Nos creemos sus dueños por poder ver el baile de unas agujas entre un puñado de números y reconocer el tic-tac de un reloj de pared. Pero el tiempo no nos pertenece, eso lo aprendí ya hace mucho tiempo...

Verá, dentro de cada una de nuestras células, al igual que en el interior de las células de miles de millones de organismos en la faz de la Tierra, otra danza maestra, a nivel molecular, afinada durante cientos de miles de años, nos permite saber cuando es de día y cuando de noche, mucho antes de que nuestro ingenio, barato y limitado, nos permitiese desarrollar el primer mecanismo que nos mostrara el paso del tiempo.

Esta premisa, a priori tan intrascendente, es la clave para truncar cualquier sentimiento de superioridad de nuestra raza. Si nuestra concepción del tiempo se limita únicamente al tempo de una simple danza entre moléculas, no hay nada que nos haga pensar que aquello a lo que llamamos hora no sea más que un instante para otra especie. Ni que uno de nuestros segundos sea una eternidad para otra.

Así pues, dígame, eminencia: ¿a qué viene ése sentimiento de superioridad, no ya frente a otras especies, sino hacia individuos que comparten su misma danza molecular? ¿Qué le hace pensar que usted no pueda ser más que otro microorganismo en un cultivo llamado Universo, de una especie con una danza muy distinta a la nuestra? ¿Qué cree usted que tiene que le hace mejor que al resto, eminencia?

Intenté responder a esta pregunta durante años, padre. Cada segundo que pasé durmiendo bajo una tormenta. Cada minuto que no pude comer más de lo que me brindaba un cubo de basura. Cada hora que invertí en comprender como este don imperfecto que se me otorgó...
Le odié. Durante todo ese tiempo le odié. Todavía lo hago. Quizá usted no me recuerde. ¡Debí ser otro ser insignificante entre tantos! Pero yo sí le recuerdo a usted. A usted, a su túnica de seda, a sus anillos de oro, al olor a vainilla, a las paredes grises de este lugar... Llovía ¿sabe?. No recuerdo muy bien como llegué aquí ni que había sido de mí. Antes de este lugar mis recuerdos se resisten a aparecer. De hecho, ni siquiera recuerdo al hombre que me acompañaba, que me bajó del camión, llamó al timbre y habló con usted.

Recuerdo sus voces como un eco demoníaco salpicado de barro y mierda. Entonces no les entendí. ¿Cómo iba entenderles? No sabía ni quién era. Ustedes sólo hablaban de mercancía y juguetes rotos. Yo no veía ningún juguete roto y no tenía ni idea de qué significaba "mercancía". No entendía. No...

Pero ahora sí lo entiendo. Me miraron, y usted me pinchó con algo, tampoco supe que era entonces, nunca antes había visto un medidor de Abraham, ¿sabe? Usted miró el medidor y puso cara de asco, ¿recuerda, eminencia? Luego le susurró algo al hombre y todo se volvió negro.

"El húmero izquierdo y los dos cúbitos. Un fémur. Cuatro costillas. Varias falanges. Una fractura craneal leve. Ojo derecho, irrecuperable. Una rotura de ligamentos en la pierna y una perforación en el pulmón derecho."

Eso es lo único que recuerdo del día que me desperté, en casa del anciando. De mi salvador. Mi mentor. Mi maestro. Mi padre. Mi hermano. Mi amigo...

Pues bien, eminencia, han pasado doce años desde aquél día. Me imagino que a usted se le habrán hecho cortos, entre tanta carne, tanta salsa, tanto vino y tanto marisco; pero a mi no. Entonces no tenía un nombre. Sigo sin tenerlo, pero todavía le odio, y ahora voy a ser yo el jugará con los juguetes rotos."


La sangre ya se había secado cuando el joven terminó su discurso, y su eminencia se encontraba envuelto en un mar de cadáveres, inmóvil, atónito. Quiso llorar, pero antes de que la primera lágrima saliera de sus ojos, un sonido, a medio camino entre un silbido y un eco cavernario, brotó de los labios del chico sin nombre. Un haz de luz lo cubrió todo y la muerte, en su cara menos amable, vino a encontrarle.

domingo, 8 de enero de 2012

¿Quién vigilará a los vigilantes?

Sé qué soy, pero no sé qué soy.

Si pudiese saberlo probablemente sería Dios, pero el ser consciente de que no lo sé es, simplemente...


... inquietante.

¿Quién vigilará a los vigilantes? ¿Quién puede vigilar a un vigilante sin temor a ser vigilado?

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Aprende matemáticas con el Tito MC

¡Hola zagales! 

Hoy, tras varios días de intensa reflexión, he llegado a la conclusión lógica de que la juventud de hoy en día anda algo jodida con el tema de las mates. Para evitar este cataclismo escolar, aquí mis compañeros de piso y yo hemos decidido transmitiros algunos conocimientos matemáticos elementales a través de un personaje tan carismático y sabio como es el gran Tito MC (el que te focka).

Comentarios ingeniosos by Marçal Arumí.

Interpretación matemática by Àngel Farguell.

Al teclado el menda lerenda.

¡¡¡Aprende matemáticas con el Tito MC!!! 



Para empezar, en el minuto 0:07 el Tito MC, haciendo alarde de altísima capacidad de interpretación numérica, nos dice que "dos cero cero otcho", en referencia al año 2008 y permitiéndonos así aprender nuestra primera lección del día:

Lección 1: "Todo número con más de una cifra está compuesto de cifras individuales"

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En el minuto 0:23 el Tito MC nos dice "Volúmen 3" mientras levanta cuatro dedos haciendo un tres con ellos. Aquí, obviamente, aprendemos una lección básica para todo fundamento matemático:

Lección 2: "Todo número real natural puede representarse gráficamente"   

El Tito MC,  además, nos deleita con un fundamento físico de elevada complejidad:

Lección 3: "Todo objeto opaco (como un dedo)  puede ocultar otro objeto (como otro dedo) si este se dispone detrás del primero respecto al ángulo de visión del observador"

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En el minuto 0:38, mientras dice "El que te focka" nos hace hincapié en la segunda lección, demostrando además que:

Lección 4: "La representación gráfica del número dos puede servir para mandar a tomar por culo a tu audiencia"

Asimismo, en el minuto 0:42 acompaña un "Puta" de la representación del número 1, creando así el corolario:

Lección 5: "La representación gráfica de la mitad del número dos también sirve para mandar a freír espárragos al que se te plante por delante"

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Aquí necesitaremos toda vuestra atención, porque el siguiente concepto es bastante complejo. En el minuto 1:11 el Tito MC anuncia "Yo mato, tu pones y yo quito". ¿Que nos está queriendo decir con esto? Que da igual lo que hagas, pongas, digas, o acerques al Tito MC, que el lo reducirá a cero.


Esto nos lleva a la lección número 6, pero antes introduciremos la definición de Z módulo n:

"Z módulo n es el conjunto que lleva a todos los elementos a n elementos, el primero de ellos, el 0"

Lección 6: "El Tito MC nos muestra que vive a Z módulo 1" (Es decir, que todo para el Tito MC es 0)

¿No lo entendéis? El Tito sí.

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El Tito hace varias repeticiones de lecciones ya nombradas, pero no es hasta 3:42 que Tito MC no nos deleita con una de sus últimas lecciones maestras, enunciando lo siguiente: "Cualquiera de nosotros puede ser Al Capone".

Parece una farrucada, ¿verdad? ¡¡Nada más lejos de la realidad!! Lo que el Tito quiere mostrar aquí es, obviamente, lo siguiente:

Lección 7: "Si 1=2, se podría demostrar cualquier cosa, incluido que él (o cualquiera) es Al Capone"


Es decir, que si alguno de vosotros, futuras y brillantes mentes matemáticas, demotráis que 1=2, estaríamos todos más jodidos que Frodo en Mordor con un chaleco reflectante.

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Para acabar, el Tito nos va a da la mayor lección de todas. probablemente una de las lecciones más importante de las matemáticas:

3:55 dice: Si no hay contrato... no hay garantía. Si no hay garantía no hay contrato.

4:34 dice: Jugar con el Tito es jugar con el fuego. Jugar con el fuego es jugar con el Tito.

Y luego añade "Es sencillo. Si no lo entiendes... je..." Remarcando así que es una de las obviedades más básicas de las matemáticas. Así pues, la última lección del día dice:

Lección 8: "El orden de los factores no altera el producto" Also "Propiedad conmutativa"


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El vídeo contiene cientos de pequeñas lecciones (tanto matemáticos como de otra gran variedad de campos del conocimiento), pero por hoy no vamos a extendernos más, pues el Tito MC ya nos ha enseñado bastante por hoy.

Como podéis ver, las matemáticas no son nada complicadas, menos aún si el que te las explica es el Tito MC, ¡¡EL QUE TE FOCKA!!


¡¡Hasta otra zagales!!




lunes, 10 de octubre de 2011

El Gran Árbitro (Primera Parte)

El Mago permanecía sentado, inmóvil, con la mirada gacha, los codos apoyados en las rodillas, y la cabeza reposando en sus manos entrelazadas. Su túnica, oscura, vieja y raída, se plegaba sobre la superficie de su cuerpo, ocultándolo. Ocultando un cuerpo que  escondía tantas heridas que había perdido la cuenta.
Sabía que ninguna de esas heridas era físicamente real, pero ahí estaban. Por alguna razón, su alma se había revelado sobre su cuerpo. Claro, allí no tenía secretos. No podía tenerlos.
Oía voces en la sala contigua, pero no las escuchaba. Seguía inmerso en una calma absoluta. Su respiración era lo único que, a oídos de alguien extremadamente atento, podía delatar que, en realidad, el pánico le consumía por dentro.

¿Y si no lo conseguía? No, no, iba a conseguirlo. Tenía que conseguirlo. Tenía que volver. Tenía que volver a verla y tenía que hacer la única y más importante tarea que le había quedado pendiente.

Unos pasos resonaron a su izquierda y el Mago levantó la cabeza. 

Un individuo de forma humanoide, alto (debía medir más de dos metros), de piel grisácea y grandes ojos verdes, se acercaba  a paso firme. Vestía un uniforme completamente blanco, impoluto. A pesar de la presencia de la gorra, también blanca, se adivinada su calvicie.

Cuando el individuo estuvo delante del Mago, sonrió, mostrando dos largas filas de afilados dientes, y habló:

- Bien. Ya es la hora. ¿Estás nervioso?

Contradiciendo sus propias entrañas, el Mago negó con la cabeza. El humanoide rió.


- Sí, sí que lo estás. Todos lo están siempre. Pero tranquilo, el Gran Árbitro es justo. Te escuchará, te comprenderá y emitirá un juicio justo.

La expresión "juicio justo" le provocó una sonrisa socarrona. El humanoide, sin, al parecer, haberse percatado, abrió la puerta de la sala contigua. Y el Mago entró. La luz le cegó y cerró los ojos. Al otro lado, una infinidad de formas de vida le observaban con desprecio. No podía verlos, pero podía sentirlo, ese desprecio que tan bien conocía.

- ¿Alguien lo ha logrado alguna vez?

- No.

El Mago sonrió. Ya había ganado.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Regla número 32 (Capítulo 2 - Ejemplo práctico)

Suena el despertador. Remoloneas. Vuelve a sonar. Gruñes. Vuelve a sonar. Lo apagas. Remoloneas. Te levantas, de mala hostia. De duele todo el cuerpo. Caminas. Te metes en la ducha. El agua fría te sienta como una bofetada, provocando un dolor agudo en todo el cuerpo. Sales. Te secas. Te cambias. Metes libros y libretas en la mochila. Coges leche y cereales y los mezclas en un tazón. A cucharadas secas, lo engulles sin pensar y aún adormilado. Te cepillas los dientes y sales de casa. Caminas sin fijarte por dónde andas hasta llegar a la biblioteca, sin saber cómo.
Te sientas en una mesa y sacas todo los apuntes. Te pones a pasarlos a limpio, sin entender nada de lo que escribes. De repente te suenan las tripas y te das cuenta que ya es la una. Refunfuñando y con cara de malas pulgas, recoges y bajas al bar. Compras un menú y lo engulles sin saborear. Vuelves a levantarte y llegas a clase, donde pasas 4 horas mirando diapositivas pasar y escribiendo palabras, que forman frases sin sentido; sin más movimiento que el necesario para cambiar de los apuntes de asignatura a otra.
Sales de clase, llegas a casa sin volver a saber cómo. Tiras la mochila. Te cambias de ropa. te sientas delante del ordenador y la pasas navegando de web en web, perdiendo el tiempo. Cenas cualquier cosas y pierdes más el tiempo. Pones el despertador, te acuestas y vuelves a empezar.

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Suena el despertador. Remoloneas. Vuelve a sonar. Te levantas y lo apagas con un "Cagundenajavaihostia!!!". Bajas de la cama con un bostezo de proporciones considerables. Te pones las zapatillas, enciendes el ordenador y pones, por ejemplo, esto:


Vas, te duchas, gritando ¡¡¡¡"DIOOOOOOOSSSSSSSSS!!!!" mientras te estremeces y agitas la cabeza (en plan subnormal, sí), porque el agua está jodidamente fría. Te cambias, aún a medio secar. Con el pelo chorreando, eliges qué vas a desayunar (tus cereales están ordenados por contenido en fibra, por supuesto), y te los zampas mientras suena otra canción, por ejemplo:


Coges las cosas y sales a buen ritmillo de casa, pensando en alguna otra cancioncilla (esta os la dejo a vuestra elección). Cedes la puerta a un par de mozas (con las que, obviamente, no ligarás en tu vida, no nos engañemos). Te sientas en la biblioteca y pasas apuntes, parando de vez en cuando para ver el comportamiento de algunos individuos (que es, si más no, curioso). A eso de la una, que entra hambre, paras, estiras y bajas al bar. Miras atentamente el menú y piensas "Voy a coger un par de platos equiilibrados que combinen bien y conformen una dieta equilibrada". Coges espaguetis y hamburguesas con patatas, de postre natillas y agua porque no tienen otra mierda con azúcar, que si no, también. Bajas patapim patapám y hay unos cuantos capullos de clase comiendo. Te sientas por allí y escuchas un poco de que van hablando. Una partidita de cartas si se da el caso y subes a clase. 
Siendo sinceros, hay clases pestiñazo y algunas más entretenidas. pero si algún profesor se lía con alguna que otra proteína/ciclo vital, en lugar de cabrearse con él/ella, pues te echas unas risas  y ya. Aprovechas los descansos para hacer el idiota un rato con algún que otro compañero y, al acabar, sales escopeteado sin mirar atrás. Vas al gimnasio. Una horita. Acabas reventado porque ir, vas, pero cuando te da la gana. Te duchas. Vuelves a casa aprovechando el paseo para secarte (¿Por qué? ¡Claro que sí, campeón! ¡Aún vas a medio secar!). Llegas, te encuentras con gentucilla varia y acabas echando una partidilla a algo (Ajedrez, Magic, Monopoly o lo que surja) hasta que, sin darte cuenta, llega la hora de cenar. Como ya es tarde, te preparas cualquier cosa que requiera ná y menos y te sale de putirrí de fuá (porque eres el puto amo). 
Vas al ordenador y conversas un poquito con alguien hasta que se empieza a hacer tarrrrrde, tarrrrrde. Así que te despides y le deseas buenas noches. ¡Buenas noches!




Nota para despistados: Sí, es el mismo día.


Ya se sabe, todo en la vida depende de con qué luz lo enfoques excepto The Game, con el que pierdes siempre.